Cada año, miles de vehículos llegan al final de su vida útil en Canarias. Y lo que pasa después no es un tema menor: la forma en que gestionamos estos coches tiene implicaciones legales, ambientales y económicas que afectan a todo el archipiélago.
El reciclaje de vehículos no es solo cumplir un trámite. Es una pieza clave para reducir residuos, recuperar materiales valiosos y avanzar hacia una movilidad más responsable. Y en un territorio como el nuestro, con recursos limitados, cada coche bien reciclado cuenta.
El reciclaje de vehículos fuera de uso (VFU) es el proceso por el cual un coche que ya no puede circular se gestiona de forma controlada para minimizar su impacto ambiental y recuperar el máximo de materiales posible.
Un VFU es aquel que ha llegado al final del camino: por antigüedad, avería irreparable, siniestro o porque el propietario ha decidido retirarlo definitivamente de la circulación. Sea cual sea el motivo, necesita una gestión específica.
La normativa española y europea es clara: los VFU solo pueden tratarse en Centros Autorizados de Tratamiento (CAT). Estos centros garantizan la correcta descontaminación, reciclaje y valorización del vehículo, cumpliendo con objetivos mínimos de recuperación que no son negociables.
En un territorio insular como Canarias, donde el espacio es oro y los recursos no sobran, reciclar bien los vehículos es especialmente crítico. No hacerlo significa acumular residuos, contaminar el entorno y desperdiciar materias primas que podríamos recuperar.
Reciclar un vehículo no es tirarlo a un desguace cualquiera. Es un proceso técnico, riguroso y controlado para garantizar que todo se hace según la ley y con el mínimo impacto ambiental.
El primer paso es recibir el vehículo en el CAT autorizado y tramitar la baja definitiva en la DGT. Esto libera al propietario de cualquier responsabilidad futura: impuestos, multas, problemas legales… se acabó.
Aquí viene lo importante: retirar aceites, combustibles, líquidos refrigerantes, baterías y otros residuos peligrosos. Si esto no se hace bien, esos residuos pueden contaminar suelos, aguas y aire. Es la fase más técnica y la que marca la diferencia entre un reciclaje responsable y un desastre ambiental.
Las piezas que todavía sirven se desmontan para su reutilización. El resto de materiales se preparan para su reciclaje o valorización. Nada se desperdicia si se puede evitar.

Un vehículo no es un bloque. Es un puzzle de materiales, muchos de los cuales pueden recuperarse y volver a utilizarse.
El acero, el aluminio y otros metales representan la mayor parte del peso del coche y son altamente reciclables. Recuperarlos reduce la necesidad de extraer nuevas materias primas, ahorrando energía y emisiones.
Además de los metales, se reciclan plásticos, vidrio, componentes electrónicos y líquidos. Cada uno tiene su propio proceso, su propio destino. Todo cuenta.
El reciclaje de vehículos es un ejemplo perfecto de economía circular: los materiales vuelven al ciclo productivo, se reducen residuos y emisiones, y se cierra el círculo. Lo que fue un coche, vuelve a ser materia prima.
Gestionar VFU en Canarias tiene sus propios desafíos. Y no son pocos.
En Desguaces Tenerife recuperamos el 93 % de cada vehículo fuera de uso, un porcentaje que nos sitúa por encima de los objetivos marcados por la normativa europea. Este compromiso con la economía circular y la sostenibilidad nos ha llevado a ser el único CAT de Canarias presente en el Estudio SIGRAUTO 2024, un reconocimiento que avala la eficiencia y trazabilidad de nuestros procesos.
Qué implica ser un CAT autorizado en Canarias
No basta con tener unas instalaciones y un cartel. Ser un CAT autorizado implica cumplir requisitos técnicos, ambientales y administrativos muy estrictos. Es la diferencia entre hacer las cosas bien y solo aparentarlo.
En Desguaces Tenerife aseguramos la trazabilidad completa de cada residuo, desde que el vehículo entra por la puerta hasta que sus materiales se reciclan. Sin atajos, sin improvisaciones.
Estar en el Estudio SIGRAUTO 2024 confirma nuestro compromiso con los más altos estándares del sector a nivel nacional. No es solo un sello, es una garantía de que trabajamos bien, con total trazabilidad desde que entra el vehículo en nuestras instalaciones hasta que sus diferentes componentes son recuperados, reciclados o valorizados, ya sea en gestores finales o altos hornos de fundición, sólo presentes en Península, con los que llevamos décadas colaborando, y lo que nos diferencia de cualquier operador y estamos orgullosos de conseguir.
Reciclar vehículos de forma responsable no es solo bueno para el medio ambiente. También tiene sentido económico y social.
Reciclar un vehículo de forma correcta es más sencillo de lo que parece. Si se hace bien.
El reciclaje de vehículos fuera de uso no es un tema menor. Es un pilar fundamental de la movilidad sostenible en Canarias, que nos permite reducir residuos, recuperar materiales valiosos y cumplir con los objetivos ambientales que nos hemos marcado como sociedad.
En un territorio insular, donde cada recurso cuenta, gestionar bien los VFU es una responsabilidad compartida. Y hacerlo a través de CAT autorizados como Desguaces Tenerife es la garantía de que lo estamos haciendo bien.